La caída: vértigo maduro. Quiero volver a pensar en qué pensaba cuando caía; resbalón de entre-vigilias y lucidez vespertina. El insomnio es una idea. Es una idea acerca del zaguán, del pasillo indefinidamente propagable. Y el pasillo es una idea acerca de una línea propensa a la metamorfosis, salpicaduras de vacío.
Y el vacío es una idea acerca de gotas explotadas por una uña des-inspirada. Metáfora de metáfora de metáfora.
Y en el final, en la puerta izquierda-central-derecha, en el último y primer piso, sin dejar de lamer los subsuelos: alambres gigantes con cara de mundo.
Un vértigo que madura
Y un zaguán
y un pasillo.
martes, 4 de mayo de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
Creacionismo
Natalia narra para no olvidarse
Natalia narra para no olvidarse
Natalia narra para no
¿Acordarse?
¿Olvidarse?
¿Reírse?
¿Morirse?
Natalia narra
Natalia para
Natalia no
¡Natalia!
Natalia narra para no olvidarse
Natalia narra para no
¿Acordarse?
¿Olvidarse?
¿Reírse?
¿Morirse?
Natalia narra
Natalia para
Natalia no
¡Natalia!
sábado, 23 de enero de 2010
Casi de los muertos
Paz de de haberme ido desde siempre.
todo va a deslizarse insoportable, feliz y el terror va a sumirse dulce en un nido de latencia.
Paz de morbo incontenible, paz de muertos. paz de nada. Paz de ramas coyunturales que se vierten como diluvio.
paz adiós mundo. paz fluorescencia de asco.
Saber que terminó todo. Y acá aún. siempre terminó todo.
Un lienzo de pieles tendido en el tajo sin fin del mundo
Entonces sólo el vacío más grande y la muerte más hermosa
Así es la paz de la que hablo.
todo va a deslizarse insoportable, feliz y el terror va a sumirse dulce en un nido de latencia.
Paz de morbo incontenible, paz de muertos. paz de nada. Paz de ramas coyunturales que se vierten como diluvio.
paz adiós mundo. paz fluorescencia de asco.
Saber que terminó todo. Y acá aún. siempre terminó todo.
Un lienzo de pieles tendido en el tajo sin fin del mundo
Entonces sólo el vacío más grande y la muerte más hermosa
Así es la paz de la que hablo.
miércoles, 20 de enero de 2010
Acá o en el otro extremo
Aún a los 19 años, sin importar cuánto se extienda esta transpiración real, el instante este es el único y ya está terminado. Lo digo, ahora . qué es eso. Siendo las no sé cuántas horas que no importan. No necesito morir para ver que todo es un fogonazo que ralla con lo que nunca y que cada día (éste o aquél) ya se ha consumado. Lo sé desde antes. No hay antes.
El vértigo me lo sé desde ahora, desde siempre y para siempre. La cronología es un adorno constructivo de ficción, una potestad de artificio. Acá no hay tiempo, nunca lo hubo. Sólo hay una esencia-círculo, una rebanada amorfa, una displascencia de único latido, un todo fugaz ya vivo ya muerto.
El instante, todos los instantes.
En cada instante consumado, la consumación absoluta.
El vértigo me lo sé desde ahora, desde siempre y para siempre. La cronología es un adorno constructivo de ficción, una potestad de artificio. Acá no hay tiempo, nunca lo hubo. Sólo hay una esencia-círculo, una rebanada amorfa, una displascencia de único latido, un todo fugaz ya vivo ya muerto.
El instante, todos los instantes.
En cada instante consumado, la consumación absoluta.
lunes, 11 de enero de 2010
La que grita
Llegué. O mentí. Ya estaba.
Quiero decir el coctel de desparramos que se suceden mientras caemos caemos. Los muertos me habitan la alfombra de los sesos. Se reproducen en un giro azul y a mí todo esto me parece más que carente. Como en una analogía brutal del desinfle, ahí está mi sustancia explotándose y dejando ir la respiración vibrante, dejando ir la superficie de cortejo al mundo, perdiéndose perdiéndose.
Que los planetas son propensos a desinflarse, se sabe. Pero el mío cuando cede, parece ceder sin retorno. Claro, después lo restauro con papeles de colores, sí. Y telas impávidas. Y ramilletes de cordura blanca. Y pinceladas de pan y dulce. Y besos de cartón corrugado. Pero sabemos que. Sabemos que. Una vez que el mundo se me hizo (deshizo) es demasiado tarde. Pero qué más da. Total nos queremos, ¿no? Tanto que nos mordisqueamos las pezuñas mutuamente, nos frotamos las claridades. Para quedarnos un día más. Mientras todos caemos, yo grito ¿se entiende? Por eso mi cuello está roto y la garganta se le sale. Yo no vine acá para estar muerta, no vine acá para verte ni reírme en el cosquilleo, ni para contestar ese acto sonoro, o contemplar tus arrojos al vientre. Yo te miro y se me inflaman los muertos. Igual te miro. Porque para eso estoy hecha, para mirarte. Digamos bien las cosas, yo vine acá para estar muerta.
Y la confesión era la siguiente: Mientras todos nos caemos, yo grito.
Quiero decir el coctel de desparramos que se suceden mientras caemos caemos. Los muertos me habitan la alfombra de los sesos. Se reproducen en un giro azul y a mí todo esto me parece más que carente. Como en una analogía brutal del desinfle, ahí está mi sustancia explotándose y dejando ir la respiración vibrante, dejando ir la superficie de cortejo al mundo, perdiéndose perdiéndose.
Que los planetas son propensos a desinflarse, se sabe. Pero el mío cuando cede, parece ceder sin retorno. Claro, después lo restauro con papeles de colores, sí. Y telas impávidas. Y ramilletes de cordura blanca. Y pinceladas de pan y dulce. Y besos de cartón corrugado. Pero sabemos que. Sabemos que. Una vez que el mundo se me hizo (deshizo) es demasiado tarde. Pero qué más da. Total nos queremos, ¿no? Tanto que nos mordisqueamos las pezuñas mutuamente, nos frotamos las claridades. Para quedarnos un día más. Mientras todos caemos, yo grito ¿se entiende? Por eso mi cuello está roto y la garganta se le sale. Yo no vine acá para estar muerta, no vine acá para verte ni reírme en el cosquilleo, ni para contestar ese acto sonoro, o contemplar tus arrojos al vientre. Yo te miro y se me inflaman los muertos. Igual te miro. Porque para eso estoy hecha, para mirarte. Digamos bien las cosas, yo vine acá para estar muerta.
Y la confesión era la siguiente: Mientras todos nos caemos, yo grito.
domingo, 10 de enero de 2010
Lo inefable
Algo sonó a cosa real
Y acá es cuando las palabras se demudan
se desnudan
se abandonan
o se matan.
Y acá es cuando las palabras se demudan
se desnudan
se abandonan
o se matan.
sábado, 9 de enero de 2010
No para
Que no quiero pronunciar ni un soplido esquelético. No para vos. No para vos, carne. No para vos, alguien. nadie nadie.
Mientras todo cae, caemos
Lo sé porque en cada pluma de piel hay un ojo y es mío
Lo sé porque un día desperté sabiendo
Pensar que es tan solo un parpadeo
Y sin embargo
No quiero pronunciar ni el minúsculo picoteo
Vos carne,
No quiero
No quiero de aquellos que caen con máscaras de pies lamidos
Porque la carne
O vos
O alguien
O nadie.
(O nadie)
Porque nadie.
Por qué nadie
Mientras todo cae, caemos
Lo sé porque en cada pluma de piel hay un ojo y es mío
Lo sé porque un día desperté sabiendo
Pensar que es tan solo un parpadeo
Y sin embargo
No quiero pronunciar ni el minúsculo picoteo
Vos carne,
No quiero
No quiero de aquellos que caen con máscaras de pies lamidos
Porque la carne
O vos
O alguien
O nadie.
(O nadie)
Porque nadie.
Por qué nadie
lunes, 4 de enero de 2010
Como si
Como desde afuera, quisiera.
Desde afuera, quisiera.
Quisiera. Pero nunca dejen que suelte, dejen soltar
lo que queda.
La verdad es irme.
¿Es irme?
IR
ME.
(Shh, es todo mentira)
Desde afuera, quisiera.
Quisiera. Pero nunca dejen que suelte, dejen soltar
lo que queda.
La verdad es irme.
¿Es irme?
IR
ME.
(Shh, es todo mentira)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)