miércoles, 20 de enero de 2010

Acá o en el otro extremo

Aún a los 19 años, sin importar cuánto se extienda esta transpiración real, el instante este es el único y ya está terminado. Lo digo, ahora . qué es eso. Siendo las no sé cuántas horas que no importan. No necesito morir para ver que todo es un fogonazo que ralla con lo que nunca y que cada día (éste o aquél) ya se ha consumado. Lo sé desde antes. No hay antes.
El vértigo me lo sé desde ahora, desde siempre y para siempre. La cronología es un adorno constructivo de ficción, una potestad de artificio. Acá no hay tiempo, nunca lo hubo. Sólo hay una esencia-círculo, una rebanada amorfa, una displascencia de único latido, un todo fugaz ya vivo ya muerto.
El instante, todos los instantes.
En cada instante consumado, la consumación absoluta.

No hay comentarios: